Terapia Individual
Trabajamos con adultos y de forma individualizada desde ACT y FAP
Talleres Grupales
Entrenamientos a otros profesionales de la salud mental sobre terapias contextuales
Supervisiones
Supervisiones grupales o individuales desde ACT y FAP
¿Qué problemas puede abordar ACT y FAP?
Afrontar la Ansiedad y el Miedo Paralizante
La ansiedad puede ser una fuerza abrumadora en la vida de una persona, afectando su capacidad para funcionar con normalidad y disfrutar de las actividades diarias. Con la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), las personas pueden aprender a reconocer y relacionarse de una forma distinta con sus pensamientos, sensaciones y emociones en lugar de luchar contra ellos. Al hacerlo, se abre la puerta a una mayor flexibilidad mental y emocional, permitiendo que las personas vivan sus vidas con valentía y compasión hacia ellas mismas.
Por su parte, la Psicoterapia Analítico Funcional (FAP) ayuda a las personas a identificar y modificar los patrones interpersonales que refuerzan la ansiedad. A través de la relación terapéutica, se promueve la expresión abierta de las emociones y la práctica de conductas valientes en un entorno seguro, lo que facilita una transformación genuina en la forma de relacionarse con el miedo y con los demás.
Afrontar la Depresión y Descubrir un Sentido de Propósito
La depresión puede sumergirnos en la oscuridad, robándonos la alegría y el sentido de la vida. La ACT se centra en cultivar la conciencia del momento presente y conectar con lo que es valioso para cada persona. Al hacerlo, se pueden realizar cambios significativos en el comportamiento y la perspectiva de uno mismo, lo que puede llevar a una sensación renovada de propósito y significado en la vida.
Desde la FAP, se trabaja en el desarrollo de vínculos auténticos que refuercen conductas saludables y de conexión. La interacción terapéutica se convierte en un espacio donde la persona puede experimentar aceptación y conexión emocional, lo que ayuda a salir del aislamiento y la apatía característicos de la depresión, cuando lo llevas fuera del consultorio.
Mejorar las relaciones interpersonales
Las relaciones interpersonales juegan un papel crucial en nuestra felicidad y bienestar. La ACT puede ayudar a mejorar la comunicación y la empatía, lo que permite establecer conexiones más profundas y significativas con los demás.
La FAP, por su parte, se centra directamente en el comportamiento interpersonal dentro de la sesión terapéutica. A través de la observación y el feedback en tiempo real, las personas aprenden a relacionarse de manera más genuina, abierta y afectiva, lo cual se generaliza posteriormente a sus relaciones fuera del consultorio.
Mejorar la Autoestima y la Confianza
Muchas personas luchan con la falta de autoestima y la duda constante sobre sus habilidades y valía. La ACT ayuda a desafiar los pensamientos autocríticos y fomenta la autocompasión y la aceptación incondicional de uno mismo. Al cultivar la autoaceptación, las personas pueden desarrollar una mayor confianza en sí mismas y en su capacidad para enfrentar los desafíos de la vida.
Con la FAP, se potencia la autoestima a través de experiencias reales de aceptación y validación dentro de la relación terapéutica. La persona aprende a reconocer y reforzar sus propias conductas valiosas, recibiendo retroalimentación genuina que fortalece su autoconfianza y sentido de conexión humana.
Manejar el Estrés y la Presión de la Vida Diaria
El estrés y las presiones cotidianas pueden afectar negativamente nuestra salud mental y física. La ACT ofrece herramientas para manejar el estrés de manera efectiva, como la atención plena y la valoración de las experiencias internas. Al aprender a relacionarse de manera más flexible con el estrés, las personas pueden mejorar su resiliencia y bienestar general.
La FAP contribuye al manejo del estrés al fomentar la conexión emocional y la expresión de necesidades en contextos interpersonales. En terapia, las personas practican nuevas formas de comunicación y autorregulación que fortalecen su resiliencia frente a las demandas externas.
Abordar Problemas de Ira y Frustración
La ira y la frustración pueden afectar nuestras relaciones y nuestra salud emocional. La ACT nos ayuda a desarrollar una mayor conciencia emocional y a responder a estas emociones de manera más saludable y constructiva.
En FAP, se trabaja directamente con la expresión de estas emociones dentro de la relación terapéutica, favoreciendo que la persona aprenda a comunicar su enojo de manera asertiva y constructiva. El terapeuta alienta las conductas de apertura, vulnerabilidad y empatía, facilitando así un cambio profundo en la manera de manejar la frustración y los conflictos.
Es posible que algún otro profesionista de la salud mental te haya recomendado asistir a terapia, como puede ser un psiquiatra. A continuación, te dejamos algunos trastornos que se pueden trabajar con ACT y también con FAP:
- Trastorno de Ansiedad Generalizada
- Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)
- Trastorno Depresivo Mayor
- Trastorno por Ataques de Pánico
- Trastornos de la conducta en la infancia
- Trastorno por Déficit de Atención (TDAH)
Aquí las personas no toleran la incertidumbre y realizan muchas acciones para tratar de controlar su entorno. Este mecanismo de control también lo hacen hacia sus emociones, particularmente hacia la ansiedad, lo cual es problemático a largo plazo ya que una emoción evolutiva como la ansiedad no se puede controlar.
Desde FAP, se ayuda a la persona a identificar los patrones relacionales que mantienen la evitación y el control, reforzando conductas de apertura y valentía frente a la incertidumbre.
Es una condición en la que las personas pelean de sobremanera con sus pensamientos, tratan de controlarlos a toda costa y esto tiene un costo en sus vidas. Asimismo, realizan muchas conductas de seguridad que les da un alivio a corto plazo de la ansiedad, pero que a largo plazo mantienen el problema.
FAP facilita que las personas experimenten aceptación y exposición emocional dentro de la sesión, reduciendo la necesidad de conductas compulsivas y reforzando conductas más funcionales de contacto con la realidad.
Es una señal evolutiva en la que las personas han dejado de hacer cosas que les son importantes, tales como ver amistades, conocer lugares, sentirse orgullosas de su desempeño laboral, probar cosas nuevas, etc. Las personas muchas veces tienen dificultades para mover su atención hacia aquello que es importante, por vivir dentro de sus pensamientos.
En FAP, la conexión emocional y la validación de la experiencia interna son elementos clave para reactivar el interés y la participación social, ayudando a la persona a recuperar el sentido de pertenencia y propósito.
Es parecido al Trastorno de Ansiedad Generalizada con la diferencia de que las personas se pelean y rechazan de sobremanera sus propias señales corporales; pueden estar hipervigilantes o atribuir significados catastróficos como que van a desmayarse, morir o volverse locos.
FAP ofrece un contexto donde la persona puede experimentar seguridad emocional al explorar estas sensaciones en presencia del terapeuta, fortaleciendo la autoconfianza y reduciendo la evitación.
Es común que los padres en ocasiones perdamos la brújula sobre cómo queremos impactar en nuestros hijxs; a veces la desesperación nos gana y utilizamos métodos coercitivos para tratar de cambiar las acciones de nuestros hijxs, lo que solo provoca que se retraigan más. El enojo, la frustración y el estrés son las emociones que predominan en los padres, dejando poco espacio para la tristeza y el amor.
La FAP puede ayudar a los padres a mejorar su sensibilidad emocional y a reforzar conductas de conexión afectiva con sus hijxs, promoviendo relaciones más seguras y colaborativas.
Ya sea en niños o adultos, un diagnóstico diferencial es importante. Personas con depresión pueden presentar problemas en la atención, lo cual es fácil confundir con TDAH. Las personas con TDAH suelen ser desorganizadas, con olvidos recurrentes y con aburrimiento frente a actividades tediosas. Pero también son personas muy creativas y que disfrutan probar cosas nuevas.
La FAP puede fortalecer las habilidades interpersonales y la autorregulación emocional en personas con TDAH, ayudándoles a mantener relaciones más satisfactorias y a desarrollar hábitos consistentes en entornos de apoyo.
Trastorno de Ansiedad Generalizada
Aquí las personas no toleran la incertidumbre y realizan muchas acciones para tratar de controlar su entorno. Este mecanismo de control también lo hacen hacia sus emociones, particularmente hacia la ansiedad, lo cual es problemático a largo plazo ya que una emoción evolutiva como la ansiedad no se puede controlar.
Desde FAP, se ayuda a la persona a identificar los patrones relacionales que mantienen la evitación y el control, reforzando conductas de apertura y valentía frente a la incertidumbre.
Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)
Es una condición en la que las personas pelean de sobremanera con sus pensamientos, tratan de controlarlos a toda costa y esto tiene un costo en sus vidas. Asimismo, realizan muchas conductas de seguridad que les da un alivio a corto plazo de la ansiedad, pero que a largo plazo mantienen el problema.
FAP facilita que las personas experimenten aceptación y exposición emocional dentro de la sesión, reduciendo la necesidad de conductas compulsivas y reforzando conductas más funcionales de contacto con la realidad.
Trastorno Depresivo Mayor
Es una señal evolutiva en la que las personas han dejado de hacer cosas que les son importantes, tales como ver amistades, conocer lugares, sentirse orgullosas de su desempeño laboral, probar cosas nuevas, etc. Las personas muchas veces tienen dificultades para mover su atención hacia aquello que es importante, por vivir dentro de sus pensamientos.
En FAP, la conexión emocional y la validación de la experiencia interna son elementos clave para reactivar el interés y la participación social, ayudando a la persona a recuperar el sentido de pertenencia y propósito.
Trastorno por Ataques de Pánico
Es parecido al Trastorno de Ansiedad Generalizada con la diferencia de que las personas se pelean y rechazan de sobremanera sus propias señales corporales; pueden estar hipervigilantes o atribuir significados catastróficos como que van a desmayarse, morir o volverse locos.
FAP ofrece un contexto donde la persona puede experimentar seguridad emocional al explorar estas sensaciones en presencia del terapeuta, fortaleciendo la autoconfianza y reduciendo la evitación.
Trastornos de la conducta en la infancia
Es común que los padres en ocasiones perdamos la brújula sobre cómo queremos impactar en nuestros hijxs; a veces la desesperación nos gana y utilizamos métodos coercitivos para tratar de cambiar las acciones de nuestros hijxs, lo que solo provoca que se retraigan más. El enojo, la frustración y el estrés son las emociones que predominan en los padres, dejando poco espacio para la tristeza y el amor.
La FAP puede ayudar a los padres a mejorar su sensibilidad emocional y a reforzar conductas de conexión afectiva con sus hijxs, promoviendo relaciones más seguras y colaborativas.
Trastorno por Déficit de Atención (TDAH)
Ya sea en niños o adultos, un diagnóstico diferencial es importante. Personas con depresión pueden presentar problemas en la atención, lo cual es fácil confundir con TDAH. Las personas con TDAH suelen ser desorganizadas, con olvidos recurrentes y con aburrimiento frente a actividades tediosas. Pero también son personas muy creativas y que disfrutan probar cosas nuevas.
La FAP puede fortalecer las habilidades interpersonales y la autorregulación emocional en personas con TDAH, ayudándoles a mantener relaciones más satisfactorias y a desarrollar hábitos consistentes en entornos de apoyo.
Excepciones
Actualmente no trabajamos con problemas de consumo de sustancias, problemas de pareja o intentos de suicidio recurrentes.
Si eres una persona con Trastorno Límite de la Personalidad, te recomendamos un terapeuta que trabaje con Terapia Dialéctico Conductual (DBT). Por el momento nosotros no contamos con estos especialistas.
Testimoniales
Fernanda Rojas
«Antes de conocer la Terapia de Aceptación y Compromiso, mi vida era un laberinto sin salida. La ansiedad y la depresión me asfixiaban, y cada día era una lucha incesante. Pero entonces, la ACT llegó como un rayo de luz en mi oscuridad. Aprendí a hacerle un espacio a mis miedos, y poco a poco comencé a abrazar mi vulnerabilidad. A través de la compasión y el autodescubrimiento, encontré un nuevo sentido de propósito y claridad. Con Daniel aprendí a amarme a mí mismo y a vivir en el presente, y ahora puedo decir que he renacido de mis cenizas».
Gerardo Gutiérrez
Codetic
«Solía esconderme detrás de una máscara, tratando de encajar en lo que los demás esperaban de mí. Pero la vida falsa que llevaba me dejaba vacío y desconectado. Fue entonces cuando en terapia aprendí el camino hacia la autenticidad. Aprendí a aceptar mis debilidades y fortalezas, y a amarme a mí mismo sin reservas. Aprendí que soy suficiente tal como soy y que merezco vivir una vida que refleje mis verdaderos valores y deseos”.